Tienes que conocer esta fascinante historia.

Santa Clara estaba gravemente enferma hasta el punto de no poder ir a la iglesia para rezar con las otras monjas en la solemnidad de la natividad de Cristo. Aquel día todas sus hermanas fueron a rezar y ella se quedó sola en la cama muy triste por no poder ir con ellas. Pero Nuestro Señor Jesucristo no quiso dejarla sin aquel consuelo y la hizo transportar milagrosamente a la iglesia de San Francisco y pudo asistir a todo el oficio de los maitines y de la misa de media noche. Además pudo recibir la comunión. Después el Señor la llevó de nuevo a su cama.
Cuando terminó el oficio en San Damián, las demás monjas fueron a ver a Santa Clara y le dijeron:

   –    ¡Ay madre nuestra, sor Clara! ¡Cuánto consuelo hemos tenido en esta santa noche de Navidad! Quisiera Dios que hubieras estado con nosotras.

Santa Clara respondió:

   –    Yo doy gracias y alabanzas a mi Señor Jesucristo bendito, hermanas e hijas mías amadísimas, porque he tenido la dicha de asistir, con gran consuelo de mi alma, a toda la función de esta noche santa y ha sido mayor que la que han tenido ustedes. Por intercesión de mi padre San Francisco y por la gracia de mi Señor Jesucristo, me he hallado presente en la iglesia, y he oído con mis oídos espirituales y corporales todo el canto y la música del órgano, y hasta he recibido la sagrada comunión. Alégrense, entonces, y den gracias a Dios por esta gracia tan grande que me ha hecho.

Es por esto que el papa Pío XII, el 17 de febrero de 1958, declaró a Santa Clara patrona de la televisión y de las telecomunicaciones.