Alice grita “Mamá, mamá, ves a Jesús, él está aquí”

Alice

Alice, enferma de leucemia, ve a Jesús diciéndole que quiere curarla.

Diagnosticado con leucemia , la pequeña Alice pasó la mayoría de 2012 hospitalizados en un centro de salud de la ciudad de Río de Janeiro.

No obstante, en una experiencia prodigiosa, su enfermedad fue sanada una vez que vio a Jesucristo entrar en su habitación del hospital.

Alicia tenía solo dos años de edad cuando recibió de los médicos la primer diagnóstico de leucemia, en mayo 2012, en el auxilio infantil de São Gonçalo.

Su estado era grave y fue necesario hacer la primera transfusión de sangre, puesto que su corazón podría parar en el camino del centro de salud.

Una noche, el padre de Alice, Alejandro, estaba en la iglesia y Joice estaba rezando. La niña estaba en su cama, cuando, de pronto, vio a Jesucristo en habitación del hospital.

“Mamá, mira Jesús, mamá, Jesús”, afirmó Alice, después de meses sin poder hablar.

“Yo dije: ‘Él vino a curarte. Lanza un beso’. Ella mandaba y sonreía. Fue una experiencia en la que pude contemplar su semblante de alegría, que no había visto desde hace cierto tiempo.

En aquella noche, la fe me hizo opinar. Creo que estaba sana de ese día“, dijo a Joice Guíame .

“Alicia no charlaba palabras limpias, parecía un pequeño bebé. Ella retornó con el tratamiento, en la temporada. Mas, de súbito, comenzó a llamar y apuntar cara el techo”, añadió la madre.

Al día después, la tasa de inmunidad de Alicia, que era cien, fue a 3300. Ella recibió alta ciertos días después, con una tasa de inmunidad de 17000.

“La inmunidad subió de una manera tan excepcional que las médicas quedaron sorprendidas”, recuerda Joice.

Después de eso, la niña volvió a quedar internada para llenar cuatro bloques de quimioterapia. Tras cinco meses, en el mes de octubre, volvió a pasear y tener una vida normal, a la vera de su familia.

“El examen advirtió el 0 por ciento de las células cancerígenas, para el honor y la gloria de Dios. Jesús hacía, hace y va a hacer muchos milagros en nuestras vidas, es suficiente con poner la fe en acción!” , dijo Joice.