¿Profecías aterradoras? La Virgen nos advierte: no sigan, les ruego tenéis poco tiempo

Nuestra Señora de Kibeho

¿Las apariciones de Nuestra Señora de Kibeho son reconocidas por la Iglesia?

Sí, desde 2001. Kibeho es una ciudad en Ruanda, un lugar donde apareció la Virgen María, para hablar sobre los devastadores eventos que ocurrieron en África y más allá.

Las apariciones en Kibeho fueron reconocidas oficialmente verdaderas en 2001. La Virgen María se reveló presentándose como la Madre de la Palabra, con el objetivo de llamarnos a la oración y la conversión, antes de que sea demasiado tarde.

Profecías – Los mensajes de la Madre de la Palabra.

Mientras espera que el Inmaculado Corazón de María triunfe sobre la Tierra, renovado por la nueva venida de Jesús, la Madre de la Palabra nnos anuncia cuanto sea importante preparar nuestro corazón a acogerlo.

La Virgen María le dijo a los videntes: “Yo he venido a prepararle el camino a Mi Hijo, para vuestro bien, y ustedes no quieren comprender. El tiempo que resta es poco, y ustedes están como distraídos y ausentes. Están concentrados en las cosas de este mundo, que son pasajeras.He visto a muchos de mis hijos perderse, y he venido a mostrarles el camino verdadero”.

“No queda mucho tiempo para prepararse para el juicio final. Deben cambiar sus vidas, renunciar al pecado. Oren y prepárense para su propia muerte y para el fin de los tiempos. Deben prepararse, mientras aún queda tiempo. Aquellos que hagan el bien, irán al Cielo. Si hacen el mal, se condenarán a sí mismos sin oportunidad de apelación alguna. No pierdan tiempo y empiecen ya mismo a orar y hacer el bien. No queda mucho tiempo, y Jesús está volviendo”.

Ella, la Madre de la Palabra, que había profetizado la guerra civil en Ruanda y la propagación del SIDA, habla a toda la humanidad para comprender la importancia de regresar a la fe auténtica en su Hijo Jesucristo.

La Madre de la Palabra, en Kibeho como en otros lugares, nos advierte de la necesidad de “revisar” nuestra vida. Todo lo que tenemos que hacer es escucharla, para que nuestras vidas sean dignas de paz y serenidad.