NOVENA A LA GLORIOSA SEÑORA SANTA ANA Madre de la Virgen -DÍA CUARTO-

 

CUARTO GOZO: EN LA RECREACION O TRATO CON SU HIJA

Considera, alma mía,  el inefable  gozo que tuvo Santa Ana en la  recreación  con María, en pasar momentos con su santísima hija. ¡Qué alivio  y  alegría  en  el  trato  con  aquella  niña,  cuya  conversación  buscaban  los  mismos  ángeles,  suspensos  y  admirados!  ¡Qué  ventura  tan hermosa, el recibir obsequios de madre, de parte de la niña que es servida por los celestiales espíritus como su señora! ¡Oh, dichosa familia, y bienaventurada Santa Ana! Las otras santas  son conocidas,  o por las espadas,  o por  los instrumentos de  sus martirios: A  Santa Ana  se le conoce por tener en sus brazos y llevar de  la mano a María Santísima. ¡Oh  cuánto me alegro, santa gloriosa, de que sea tan digno de honor  “el báculo de vuestra vejez”, y tan sublime “el cetro de vuestro poder”, ya que tenéis de vuestra mano a la “Señora del Universo”!Pídele que Ella me tenga de su mano, y que juntamente con vos, interceda en mi favor delante del Altísimo.

CUARTA VIRTUD: CARIDAD COMPASIVA CON EL PRÓJIMO

Pondera,  cómo  no  sólo  a  su  benditísima  hija  sustentó  la  gloriosa  Santa  Ana  de  su  propia  sustancia,  sino  también  a  los  pobres  y necesitados, con los cuales gastaba la tercera parte de su hacienda. Ella fue la mujer que abrió libremente  las manos a los mendigos, y dio a los pobres el mismo cuidado que a los domésticos, porque las larguezas de sus limosnas convertían en domésticos a los extraños. Tuvo tantas veces en su regazo,  y llevaba a su pecho,  a la que había de ser  “Madre de misericordia”,  que no podía dejar de pegarse a su corazón el fuego de la Caridad y ser caritativa. Había recibido tan abundantes gracias y dones del Señor, que no era mucho que agradeciese a Dios los beneficios, en haciendo el bien a los pobres. También yo, gloriosa Santa Ana, soy pobre, y necesito de vuestro patrocinio. Vos ahora sois más poderosa aun y comprensiva. Por limosna os pido que remediéis y despachéis la comisión, la gracia que os tengo encomendada.

ORACIÓN PARA PEDIR LA GRACIA QUE SE DESEA OBTENER

Gloriosísima Señora Santa Ana, madre de la Madre de Dios, poderosa intercesora nuestra y refugio seguro de los que a  vos recurren. Yo me gozo en tu honor. Estimo que sea tanta vuestra excelencia, tan sublime vuestra dignidad, y vuestro poder tan admirable, que no puedan dejar de ser también entrañas de piedad y misericordia las vuestras, pues engendraron a la “Madre de Misericordia”. Por eso recurro a Vos, confiado, pidiéndoos de todo corazón me recibáis bajo vuestro amparo. Alcanzadme Fe viva, Esperanza firme y Caridad perfecta, pureza de alma  y  de  cuerpo,  devoción  cordial  a  vuestra  santísima  hija:  la  Virgen  María  Señora  Nuestra,  deseo  eficaz  de  servir  a  Dios,  dolor  muy verdadero  de  haberle  ofendido  y  propósito  de  enmienda.  Haced  que  este  propósito  me  acompañe  hasta  la  hora  de mi  muerte,  y  en  ella alcanzadme victoria contra las tentaciones del demonio y la gracia de la perseverancia final. También os pido que empeñéis vuestra especial intercesión para que consigáis la merced que de vos pretendo en esta novena.[Pedir aquí la gracia que se desea]Mostrad, Santa gloriosa, la eficacia de vuestro patrocinio en procurar el buen despacho de mis peticiones. No  atendáis a lo poco que yo merezco,  sino  a  lo  mucho  que  vos  podéis.  Favorecedme  con  aquella  misma  instancia  con  que  pedíais  al  Señor  el  remedio  de  vuestra esterilidad. Por aquel gozo con que entendisteis ser vuestra oración  oída,  oíd ahora  mis  oraciones. Por aquella  confianza  y autoridad de madre  de  la  que  lo  había  de  ser  del  mismo  Dios,  interceded  ante  vuestra  hija  santísima.  ¿Qué  le  podéis  vos  pedir  que  no  tenga  buen despacho de parte de Ella? ¿Y qué memorial vuestro puede Ella presentar a su Hijo, vuestro Nieto Santísimo, a que Él no quiera convenir?¡Qué falta, pues, gloriosa Santa Ana, sino que vos queráis interceder!, pues para qué os hizo Dios tan poderosa sino  para remedio de los atribulados que acuden a vuestro amparo.  Valedme pues, Santa poderosísima, que en vos confío. Valedme para crédito de vuestro poder, para  honra  de  vuestra  Hija  y  de  Nuestro  Señor  Jesucristo,  vuestro  Nieto.  Valedme  para  que  vuestro  nombre  sea  cada  más  conocido  y acudan  a  vos  todos  aquellos  que  tanto  necesitan  de  vuestro  amparo.  Bien  sé  que  no  merezco  vuestro  valimiento,  pero  será  ilustre misericordia vuestra  atender a mis súplicas sin haber en mí merecimiento. Y  espero,  que luego de ayudado por  vuestra  intercesión, os sepa vivir agradecido. Amén.