NOVENA A LA GLORIOSA SEÑORA SANTA ANA Madre de la Virgen – Noveno Día –

Por la Señal…
Adoración y acto de contrición.

NOVENO GOZO: ESTAR EN EL CIELO CON TODA SU FAMILIA
Considera, alma mía, la gloria y el gozo grande que tendría la señora Santa Ana en el Cielo, al verse en él con toda su familia: Allí tiene a su esposo San Joaquín, a su hija la siempre Virgen María con su esposo San José, y a su nieto Jesucristo. En esto, se verifica bien que la generación de los rectos y de los justos será bendita. Dichosa casa de la tierra, que no era otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo (“domus Dei et porta cœli”), por donde salieron tantos que entraron al Cielo. Oh, ¡cómo será la gloria de Santa Ana en el Cielo, dentro de toda esta Sagrada Familia! ¡Cómo será de hermosa esta casta generación con la claridad de su gloria! ¡Cuánto querría yo ver esta celestial y santa constelación de estrellas místicas, todas juntas, y todas de la mayor magnitud, dentro de las cuales está el mismo Sol de Justicia! ¡Qué luces, qué resplandores de gloria y de júbilo, serán los que reverberan de unos hacia otros! También yo quisiera, gloriosa santa, pertenecer de algún modo a vuestra Sagrada Familia, a lo menos bajo el título de siervo. Yo me dedico y consagro desde hoy a servir en tan buena casa. Recibidme ya desde ahora. Y en la hora de mi muerte, introducidme en esta dichosa mansión de la gloria, de la que vos ahora gozáis por toda la eternidad.

NOVENA VIRTUD: MORTIFICACIÓN Y PENITENCIA RELIGIOSA
Pondera, alma mía, cómo la gloriosa Santa Ana fue rigurosa en su mortificación y penitencia. Cuántas y cuán continuas son las ocasiones en que una madre de familia, en el gobierno de sus cosas domésticas y en el trato con los extraños, encuentra motivos para sentir y para inmutarse. Pues en todas estas cosas, se mortificó de tal modo nuestra santa, que como escriben los Santos Padres, ella fue siempre irreprensible. Y fuera de esto, dice san Vicente Ferrer que sus ayunos eran muy frecuentes, sus vigilias muy continuas, no pocas sus visitas al Santo Templo de Jerusalén con los pies descalzos desde Nazaret. ¿Qué no tendrá esta vida de atribulada y miserable? Pero lo cierto es que, de este modo y por este camino, consiguió toda esa gloria que hemos ponderado. Tal mortificación y penitencia fueron el arado que, abriendo la tierra de su cuerpo, lo prepararon para sembrar en él simiente de tan gloriosa felicidad: María. No se consigue premio grande, sin trabajo grande. Quien más se mortifica en esta vida, logra mayor bienaventuranza en la otra. ¡Oh, feliz campo! Yo me acomodo en él. Esto es, ahora he de mortificarme por el breve tiempo de la vida presente, para después descansar en él por los interminables espacios de la eternidad. Vos, santa gloriosa, ayudadme con vuestra intercesión, para que el amor propio no pueda más que este propósito que tengo, y que me importa más que todo.

Rezar un Credo, Padre Nuestro y Ave María. Luego decir 3 veces: “Santa Ana, socorred a los miserables”.

ORACIÓN PARA PEDIR LA GRACIA QUE SE DESEA OBTENERGloriosísima Señora Santa Ana, madre de la Madre de Dios, poderosa intercesora nuestra y refugio seguro de los que a vos recurren. Yo me gozo en tu honor. Estimo que sea tanta vuestra excelencia, tan sublime vuestra dignidad, y vuestro poder tan admirable, que no puedan dejar de ser también entrañas de piedad y misericordia las vuestras, pues engendraron a la Madre de Misericordia. Por eso recurro a Vos, confiado, pidiéndoos de todo corazón me recibáis bajo vuestro amparo. Alcanzadme Fe viva, Esperanza firme y Caridad perfecta, pureza de alma y de cuerpo, devoción cordial a vuestra santísima hija: la Virgen María Señora Nuestra, deseo eficaz de servir a Dios, dolor muy verdadero de haberle ofendido y propósito de enmienda. Haced que este propósito me acompañe hasta la hora de mi muerte, y en ella alcanzadme victoria contra las tentaciones del demonio y la gracia de la perseverancia final. También os pido que empeñéis vuestra especial intercesión para que consigáis la merced que de vos pretendo en esta novena. [Pedir aquí la gracia que se desea]  Mostrad, Santa gloriosa, la eficacia de vuestro patrocinio en procurar el buen despacho de mis peticiones. No atendáis a lo poco que yo merezco, sino a lo mucho que vos podéis. Favorecedme con aquella misma instancia con que pedíais al Señor el remedio de vuestra esterilidad. Por aquel gozo con que entendisteis ser vuestra oración oída, oíd ahora mis oraciones. Por aquella confianza y autoridad de madre de la que lo había de ser del mismo Dios, interceded ante vuestra hija santísima. ¿Qué le podéis vos pedir que no tenga buen despacho de parte de Ella? ¿Y qué memorial vuestro puede Ella presentar a su Hijo, vuestro Nieto Santísimo, a que Él no quiera convenir? ¡Qué falta, pues, gloriosa Santa Ana, sino que vos queráis interceder!, pues ¿para qué os hizo Dios tan poderosa sino para remedio de los atribulados que acuden a vuestro amparo? Valedme pues, Santa poderosísima, que en vos confío. Valedme para crédito de vuestro poder, para honra de vuestra Hija y de Nuestro Señor Jesucristo, vuestro Nieto. Valedme para que vuestro nombre sea cada más conocido y acudan a vos todos aquellos que tanto necesitan de vuestro amparo. Bien sé que no merezco vuestro valimiento, pero será ilustre misericordia vuestra atender a mis súplicas sin haber en mí merecimiento. Y espero, que luego de ayudado por vuestra intercesión, os sepa vivir agradecido. Amén.

GOZOS PARA HONOR DE SANTA ANA   Dulce madre de María,
Amorosa protectora:
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía
.
   La Suprema Trinidad,La llena de bendiciones.Benditas las oraciones,Que alaban la gran bondad.Su amor encanta, enamora,Al que en su piedad confía.Ahora y en la última hora,Sed, Ana, abogada mía.   Ana, “Gracia” significa,Según enseña la Glosa;Su alma feliz y dichosaCon gracias Dios magnifica:Su Hija le es honradora,Tesoro, y Tesorería.Ahora y en la última hora,Sed, Ana, abogada mía.  A María diste el ser,Y los naturales dones;Y buenas inclinacionesDe piadosa en proteger:De amorosa Defensora,Con ternura y melodía.Ahora y en la última hora,Sed, Ana, abogada mía.    En las Entrañas cerradaLlevaste a María rosa;Os dio Santidad hermosa,Como olor, flor ocultada:La diste leche, Señora,Tres años de noche y día.Ahora y en la última hora,Sed, Ana, abogada mía.  Vuestra hija muy amada,En el templo presentaste.Con ella a Dios aplacaste,Y su justicia enojada.Tú serás mi bienhechora,Mi dulce bien y mi guía.Ahora y en la última hora,Sed, Ana, abogada mía.  Con sólo este don precioso,Ofrecisteis más a Dios,Su padre Joaquín y vos,Que todo justo glorioso.Más que todos atesora,Gracia y santidad María.Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía.
  Es Nieto Jesús querido,Es Joaquín amado Esposo,San José Yerno dichoso,Yo vuestro favorecido:Os alaba, y os veneraMi gratitud, Madre mía.Ahora y en la última hora,Sed, Ana, abogada mía.    A una leve insinuación,De su Madre Limosnera,María su TesoreraLo hace con admiración:Ahora que en el Cielo mora,¿Lo que pide negaría?Ahora y en la última hora,Sed, Ana, abogada mía.     Cuanto Santa Ana deseaA favor de sus amantes,Su Nieto Jesús cuanto antesDecreta luego: “Así sea”:Sednos vos la intercesora,Sed nuestra eterna alegría.Ahora y en la última hora,Sed, Ana, abogada mía. Santa Ana, por vuestro amor,Conseguidnos en la muerte,Gracia, paz y buena suerte,Por María, vos y el Señor.Pues sois la consoladora,En la última agonía.Ahora y en la última hora,Sed, Ana, abogada mía.  Tenedme siempre en memoria,En la celestial morada.Mi alma está enamorada,De vos que estáis en la gloria.Mi amor que suspira y llora,Quiere haceros compañía.Ahora y en la última hora,Sed, Ana, abogada mía.    
Dulce madre de María,
Amorosa protectora:
Ahora y en la última hora,
Sed, Ana, abogada mía
.
℣. Ruega por nosotros, bienaventurada Santa Ana.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.        ORACIÓNOmnipotente y misericordioso Dios, que proporcionando siempre a los hombres los medios de salvación y de consuelo, llenasteis de tanta gracia, dulzura y suavidad los nombres de Jesús, María y José, Joaquín y Ana, a favor de los que, por reverencia a tan soberanos nombres, los pidiesen el remedio de sus necesidades y consuelo en sus aflicciones: Os suplicamos rendidos que a todos los que con Fe, amor y devoción, invocaren tan augustos nombres, les concedáis en esta vida los dulces consuelos de tu divina gracia, y en la otra reciban el Cielo como premio. Por Cristo Señor Nuestro. Amén. 
  En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

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