En aquel tiempo, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí, y muchos le siguieron. Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones.»
El 25 de Abril la Iglesia recuerda San Marcos de León, “el león alado”. El… Read More
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Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y sumérgelas en… Read More
Medjugorje: ¿Qué tiene que decirnos hoy la Reina de la Paz? Mensaje del 25 de… Read More
Salmo 117,1-2.4.22-24.25-27a R/. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular Dad gracias… Read More
Evangelio según San Juan 21,1-14. En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los… Read More