¡Oh mi buen san Peregrino!
te ruego me conduzcas por los caminos
de la caridad, la virtud, el amor y la justicia
hacia Dios y mis hermanos los hombres.
Oh san Peregrino confesor,
tú que supiste escuchar los pecados
de todo aquel que te lo pedía,
escucha hoy los míos y perdónalos,
en nombre de Dios,
con tu infinita benevolencia y comprensión.
Oh san Peregrino virtuoso,
tú que en todo momento
supiste entregar tu silencio y mortificación
a tu amado Jesús y a la Santísima Virgen,
mira mis penas y necesidades
y pide al Cielo me concedan auxilio.
Milagroso san Peregrino,
llego ante ti solicitando tu bendición,
acudo con toda mi fe para pedir tu intercesión
y poder salir de estas dificultades:
(pedir con gran esperanza lo que se necesita).
Tu que recibiste ayuda angelical
y ahora moras feliz en la Gloria
no me dejes sin respuesta,
te suplico, bendito san Peregrino,
que lleves mis peticiones ante el Señor Jesús
y tu bien amada la Virgen María
para que se solucione esta difícil situación
que tanto abatimiento hoy me provoca.
Yo confío en ti,
generoso san Peregrino,
y estoy seguro que me obtendrás lo que pido,
siempre que convenga a tu mayor honra,
a la gloria de Dios,
y bien de mi alma.
Así sea.
Rezar el Credo y la Salve.
Al reflexionar sobre los Magos, el Papa Francisco nos invita a no considerarlos figuras lejanas… Read More
Entre las enseñanzas más incisivas de Jesucristo, esta frase ocupa un lugar central. Es breve,… Read More
En su magisterio pastoral, Juan Pablo II insistió con fuerza en un punto a menudo… Read More
Juan Pablo II nos enseña que hay momentos de la historia personal y colectiva en… Read More
El amor de Nuestro Señor se revela tanto en el alma más sencilla, que no… Read More
Una humilde imagen custodiada con cuidado esconde una de las historias más sorprendentes de la… Read More