Dios Mío, postrado ante Ti
Muchas veces he caído
y fue tu mano quien me ayudó a levantarme
tu palabra es mi alimento diario
las respuestas a mis preguntas
escuchas mis súplicas
respondes a mis pedidos.
En mi comunión contigo me llenas
de gozo y emoción
me muestras el camino a seguir.
Te doy Gracias Padre amoroso
y misericordioso por no abandonarme
por estar a mi lado, por aceptarme como soy.
Estas junto a mí en mis momentos más duros
y en las alegrías más intensas
Tú eres mi roca y mi fortaleza
Tú eres el Señor de mi vida, Mi Dios.
Te amo Dios mío porque no sé vivir sin Ti.
Sin Ti me perdería.
En ti confío plenamente, Amén.
Enviado por: Gloria Luján Amado.
fuente:soyfelizcondios.com
Al reflexionar sobre los Magos, el Papa Francisco nos invita a no considerarlos figuras lejanas… Read More
Entre las enseñanzas más incisivas de Jesucristo, esta frase ocupa un lugar central. Es breve,… Read More
En su magisterio pastoral, Juan Pablo II insistió con fuerza en un punto a menudo… Read More
Juan Pablo II nos enseña que hay momentos de la historia personal y colectiva en… Read More
El amor de Nuestro Señor se revela tanto en el alma más sencilla, que no… Read More
Una humilde imagen custodiada con cuidado esconde una de las historias más sorprendentes de la… Read More