“Les afirmo que por medio del Rosario he podido obtener innumerables gracias para todos los que recurrían con fe y confianza a mi oración. Es una oración embalsamada que rodea el trono de la Virgen y perfuma sus manos. Hagan que esta oración surja verdaderamente del corazón, viviendo los misterios gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos que representan la vida de Jesús y de María en la tierra. Pongan una intención general y una particular cada vez que reciten el Rosario y hagan que, por medio de esta oración, descienda sobre el mundo entero una lluvia de gracias”.
-PADRE PÍO-
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