Hay muchas maneras de orar.
“Donoso adelantamiento en el amor de Dios es etsrle las manos con parecer que no nos puede aprovechar sino por un camino”
Se puede aprender a dar una compostura conveniente al cuerpo, a evitar toda tensión muscular, a procurar hacerse silencio por dentro, a acallar el intemperante vocerío de las imágenes del cada día, de manera que se llegue como a percibir en sosiego la propia alma, pobre y empequeñecida, pero que sabe unas pocas palabras esenciales y un cantar que sólo canta a Dios.
Se puede aprender a convertir en oración la lectura de la Sagrada Escritura. Se puede aprender a reflexionar en la oración de la noche, sobre las experiencias del día, para darles su justa y necesaria orientación hacia Dios. Pedir perdón es la rectificación de un momento o todo un proceso equivocado. Y es un descanso; sobre todo, sentir el perdón en un momento sencillo de oración.
Nicolás Caballero, cmf,
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