Qué trama mi Señor con tan enloquecedor silencio;
Esa eterna constumbre de tus sendas misteriosas,
pero impregnadas de Pascua; sí, de Pascua.
Liberáme del miedo de no ser yo quien lo haga
y decíme de nuevo que no tema, que no desvíe mi mirada,
Dios de preguntas, Dios que liberas,
Dios de éxodos, Dios de Pascua, Dios de desiertos;
Dios que desafías, Dios inexplicable,
Dios que haces todo nuevo, Dios que está y siempre está;
Dios, sencillamente Dios…
Qué difícil se me hace ver
cuando al hilo contra hilo
no le encuentro su sentido.
Qué difícil se me hace creer,
pero sé que soy tu hijo
y que todo lo que haces, está bien.
Amén
Pablo Martinez
fuente: Aleteia
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