Por los 2 meses siguientes, más de 50 médicos y especialistas realizaron varios procedimientos para mantener con vida al niño en el vientre de su madre muerta.
Los esfuerzo de los médicos de la Fundación Cardiovascular de Bucaramanga y el apoyo de todos sus familiares, dio sus frutos.
Su padre, Mario Ardila, en medio del profundo dolor por haber perdido a su esposa, se regocija al ver en el pequeño el rastro de su mujer, y celebra el don de la vida de su hijo, como un regalo de Dios.
El bebé nació de una cesárea programada y ahora es Mario quien se vuelca al cien por cien con su hijo. “Tengo muchos anhelos de estar con él, de poder ofrecerle lo mejor, de poder ser el mejor papá de José Alejandro… Eso es lo que quiero ser” afirmo.
“El procedimiento, que se denomina soporte somático, consistió en la colocación de unas cánulas en unas de las vendas más grandes del organismo, de modo que la sangre se oxigena de forma artificial a través de un aparato que lo que hace es suplir las funciones de los pulmones”, dijo el médico Jorge Alvarado, quien estuvo al frente de la intervención, jefe de la Unidad de Neonatos, de la Fundación Cardiovascular de Bucaramanga.
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