Reza con el poder de una oración bíblica
Del maestro de coro. “No destruyas”. De David. A media voz. Cuando Saúl mandó a vigilar su casa con el fin de matarle.
¡Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío, de mis agresores protégeme,
líbrame de los agentes de mal, de los hombres sanguinarios sálvame!
Mira que acechan a mi alma, poderosos se conjuran contra mí; sin rebeldía ni pecado en mí, Yahveh,
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