Oh María, Madre dulcísima y misericordiosa
invoco tu especial protección en este día,
pues siempre llenas de favores y consuelo
al que a tu Corazón Inmaculado y bondadoso acude;
recíbeme y guárdame en él, ten compasión de mí
y otorgame tu caritativo auxilio ante el dolor y la desdicha.
¡Oh generoso Corazón de María
socorre a los pecadores,
la vida vive sin temores todo el que en Ti confía!
me consagro y entrego enteramente a Ti
para que dirijas y cuides mis pasos y me alejes de todo mal.
Oh Señora de desbordante amor a Dios y a la humanidad
y de compasión por nosotros tus hijos,
sé que contigo a mi lado mis aflicciones desaparecen
y bajo tu sombra y amparo nada he de temer,
por ello me arrodillo ante tu Presencia Soberana
y te pido me mires con clemencia en tan dolorosa situación.
Virgen Santísima, nuestro refugio, amparo y alivio
cuando las necesidades, las dificultades, los problemas nos agobian,
lleno-a de confianza en tu maternal Corazón,
al que con fe venero y de corazón amo,
acudo a ti en mis apremiantes y difíciles problemas,
en especial este que tanto me aflige:
(decir el problema y hacer con mucha esperanza la petición).
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