R/. Señor, guíame con tu justicia
Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huesped,
Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos, para que se llenen de gozo
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