Durante años, la Puerta Santa de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario en Pompeya se ha quedado atascada. Nadie, a pesar de los esfuerzos, había logrado abrirla y el acceso a la Basílica estaba prohibido.
Hace unos días, debido a los fuertes vientos, de repente una de las dos puertas de la Puerta Santa se abrió, permitiéndonos vislumbrar el interior de la Basílica. Los residentes notaron inmediatamente el evento inusual y algunos, los más creyentes, interpretaron la apertura de la Puerta Santa como un signo divino.
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