Señor siento el desierto en mi corazón,
las cargas son muchas y ya no tengo
fuerzas, señor, infunde tu santo
espíritu, sopla sobre mí, y llevate
esta depresión que me consume
por dentro, aleja de mi todo espíritu
de tristeza, de angustia,
de agobio, de cansancio.
Aleja todo espíritu de soledad,
de falta de constancia.
Señor dame una señal, que me escuchas,
tu sabes señor que te amo pero hay
veces que me cuesta reconocerlo,
tengo un aguijón como Pablo clavado
Dame la fortaleza de tu santo espíritu,
ilumíname con tu palabra, hazme
salir de esta prisión, que me ahoga,
me asfixia, señor bendíceme,
sáname, señor, tú que has sanado
a los leprosos, al os paralíticos,
Levántame
de esta oscuridad, dame tu luz, dame
tu misericordia, perdona mis pecados
y los de mis ancestros,
libérame de toda depresión
que pudieran haber
tenido mis antepasados,
pasa sanando todo momento
traumático de mi nacimiento,
de mis primeros años de vida,
sana las etapas de mi vida.
Enséñame a perdonar, y a perdonarte.
Llena mis espacios vacios de amor,
con tu amor y tu misericordia,
y nada más
Amén
Al reflexionar sobre los Magos, el Papa Francisco nos invita a no considerarlos figuras lejanas… Read More
Entre las enseñanzas más incisivas de Jesucristo, esta frase ocupa un lugar central. Es breve,… Read More
En su magisterio pastoral, Juan Pablo II insistió con fuerza en un punto a menudo… Read More
Juan Pablo II nos enseña que hay momentos de la historia personal y colectiva en… Read More
El amor de Nuestro Señor se revela tanto en el alma más sencilla, que no… Read More
Una humilde imagen custodiada con cuidado esconde una de las historias más sorprendentes de la… Read More