En nombre de DIOS, Creador del Universo
y el Coro Angelical, de Espíritus Excelsos:
Brillantes SERAFINES, de fuego y de Rubí,
rodeen mi persona, traed amor a mí.
TRONOS, sed firmes, sed estables con alas de cristal,
Yo invoco a los DOMINIOS, en justa invocación
que sea yo siempre justo (a) en toda decisión.
Y pido a los PODERES su luz y protección.
Salvadme del peligro, del mal y la traición.
VIRTUDES milagrosas, flotad cerca de mí,
que la virtud me guíe, venid, venid aquí.
PRINCIPALIDADES, traed Paz al Mundo
que sea bendecido, en éxtasis profundo.
ARCANGELES gloriosos, guiadme en el camino,
que hacer la caridad, sea siempre mi destino.
Oh ANGELES divinos, que servid al Creador,
Al reflexionar sobre los Magos, el Papa Francisco nos invita a no considerarlos figuras lejanas… Read More
Entre las enseñanzas más incisivas de Jesucristo, esta frase ocupa un lugar central. Es breve,… Read More
En su magisterio pastoral, Juan Pablo II insistió con fuerza en un punto a menudo… Read More
Juan Pablo II nos enseña que hay momentos de la historia personal y colectiva en… Read More
El amor de Nuestro Señor se revela tanto en el alma más sencilla, que no… Read More
Una humilde imagen custodiada con cuidado esconde una de las historias más sorprendentes de la… Read More