Después de la Comunión tenemos un momento de unión íntima con el Señor, donde le expresamos nuestro agradecimiento por donarse a nosotros, por su inmenso amor.
Esta es una oración compuesta por San Ignacio de Loyola para rezar en ese momento y en otros en que nos ponemos en la presencia de Jesús
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Amén.
Gracias Señor por permitirme ser parte de ti, quédate conmigo, quiero seguir en tu presencia siempre, dame la gracia de lograrlo, y si me alejo Señor que siempre vuelva a ti.
Te amo con todo mi corazón, que sea un instrumento de tu paz, de esperanza, de luz, alegría y de tu amor
Amén
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