Fue en el Convento Carmelita de Beaune, y gracias a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, que se dio a conocer la devoción a la “Coronilla de la Divina Infancia”, oración que se reza de la siguiente manera:
Por la señal de la Santa cruz…
Adorada y glorificada sea la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.
Adorado y Glorificado sea el Padre. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. (Padre Nuestro).
Adorado y Glorificado sea el Hijo. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. (Padre Nuestro).
Adorado y Glorificado sea el Espíritu Santo. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. (Padre Nuestro).
Luego se meditan los 12 misterios de la Infancia de Jesús:
Oración final:
Vos, oh Dios mío, que os dignasteis constituir a vuestro Unigénito Hijo Salvador del género humano y ordenasteis que se llamara Jesús, conceded propicio que los que veneramos su Santo Nombre en la tierra, gocemos de su presencia en los cielos. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
La Coronilla se reza cada 25 de mes, y cómo novenario desde el 25 de enero al 2 de febrero, en preparación al a solemnidad de la Presentación del Niño Jesús en el templo.
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