Postrado ante tus pies, humildemente,
Vengo a pedirte dulce Jesús mío,
Poderte repetir constantemente:
Mi buen Niño Jesús, en ti confío.
Si la confianza es prueba de ternura,
Esta prueba de amor darte yo ansío,
Aun cuando este sumido en amargura,
Mi buen Niño Jesús, en ti confío.
En las horas más tristes de mi vida,
Cuando todos me dejen, ¡Oh Dios mío!,
Y el alma este por penas combatida,
Mi buen Niño Jesús, en ti confío.
Aunque sienta venir la desconfianza,
Y aunque todos me miren con desvío,
No será confundida mi esperanza:
Mi buen Niño Jesús, en ti confío.
Si contraje contigo santa alianza
Y te di todo mi amor y mi albedrío,
¿Cómo ha de ser frustrada mi esperanza?
Mi buen Niño Jesús, en ti confío.
Y siento una confianza de tal suerte,
Que sin temor a nada Jesús mío,
Espero repetir hasta la muerte:
Mi buen Niño Jesús, en ti confío.
Al reflexionar sobre los Magos, el Papa Francisco nos invita a no considerarlos figuras lejanas… Read More
Entre las enseñanzas más incisivas de Jesucristo, esta frase ocupa un lugar central. Es breve,… Read More
En su magisterio pastoral, Juan Pablo II insistió con fuerza en un punto a menudo… Read More
Juan Pablo II nos enseña que hay momentos de la historia personal y colectiva en… Read More
El amor de Nuestro Señor se revela tanto en el alma más sencilla, que no… Read More
Una humilde imagen custodiada con cuidado esconde una de las historias más sorprendentes de la… Read More