Oh madre de infinita sabiduría, que acogiste de nombre Altagracia. Vengo ante ti con mucha frustración, por no tener un empleo estable. Te suplico, madre mía, que bajo tu manto sagrado me ayudes a conseguir un trabajo digno para generar buenos ingresos.
Sé que soy un(a) pecador(a), pero no me abandones en este mar de aflicciones. Escucha estas palabras, virgen mía, para que algún ángel caritativo ofrezca empleo y reconozca el potencial que hay en mí. Sin más que decir, reitero mi fidelidad a tu nombre hermoso de Altagracia. Ruega por mí y por nosotros. Amén.
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