Una familia israelí vivía con angustia la condición de la pequeña Eleonora, una niña de 3 años que nunca había podido caminar debido a una discapacidad. Los padres de la niña habían acudido a los médicos y habían rezado tanto para que su hija pudiera caminar un día, pero nada había servido para hacer que ese deseo se hiciera realidad. Un día, un amigo católico de ellos fue a visitarlo y le habló de las gracias que asistió en Medjugorje. Así que les dio unos pétalos de rosa que la Gospa había bendecido durante una aparición.
El amigo le dice a la pareja de poner los pétalos de rosa sobre las piernas de la niña y que ore para que la Virgen conceda la gracia. Los tres rezan juntos. Esa noche, la abuela de la niña se acerca a su hija y le pide que coloque los pétalos de rosa sobre las piernas de la niña: “¿Qué está esperando?”. El día siguiente, el marido le pregunta si ha comprobado que la solicitud a la Virgen se ha cumplido, la mujer que no, y luego agrega: “Ahora voy a verificar”.
Concluida aquella frase se ha encontrado la pequeña Eleonora delante que caminaba sobre sus piernas. Los padres dijeron que su hija salió de la casa e hizo tres vueltas alrededor del edificio, entusiasmada de poder por fin caminar.
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