“Señor, no soy digno de que entres en mi casa;
Danos, Señor, la fe del centurión,
una fe que no necesita ver para creer.
Una fe fuerte como roca en donde
podamos construir una vida sólida.
Danos, Señor, hoy y siempre la certeza
de tus pasos que nos acompañan
de Tu amor que no se muda
de Tu voluntad que es perfecta.
Danos, Señor, la certeza que con sólo
una de Tus palabras se
Danos una fe que llene nuestros
corazones de paz y fortaleza
para permanecer firmes y confiados
en medio de las pruebras.
Amén
Corina Acevedo
Artículo originalmente publicado Oleada Joven
Al reflexionar sobre los Magos, el Papa Francisco nos invita a no considerarlos figuras lejanas… Read More
Entre las enseñanzas más incisivas de Jesucristo, esta frase ocupa un lugar central. Es breve,… Read More
En su magisterio pastoral, Juan Pablo II insistió con fuerza en un punto a menudo… Read More
Juan Pablo II nos enseña que hay momentos de la historia personal y colectiva en… Read More
El amor de Nuestro Señor se revela tanto en el alma más sencilla, que no… Read More
Una humilde imagen custodiada con cuidado esconde una de las historias más sorprendentes de la… Read More