El fenómeno, que se produce desde más de 30 años, ha sido confirmado por la señora Pina Micali, propietaria de la casa de Giampilieri Marina, en la provincia de Messina, donde se encuentra la famosa estatua de la Virgen María, que sigue dividiendo la opinión pública.
La mujer se dio cuenta de que la estatua de la Virgen tenía el rostro cubierta de abundantes lágrimas de sangre. Según la señora Pina Micali, el llanto sangriento de la madre de Cristo se debe al gran sufrimiento por lo que está sucediendo en el mundo, con clara referencia a la emergencia del coronavirus.
“Nuestra Señora llora lágrimas de sangre por todo lo que está sucediendo en el mundo y nos invita a rezar mucho”, dijo Pina Micali a la Gazzetta del Sud.
Una vez más la opinión pública se divide entre aquellos que ven un signo sobrenatural en esas lágrimas de sangre y aquellos que creen que es solo un truco. La Iglesia nunca ha reconocido oficialmente el “milagro”, pero nunca ha impedido que la gente vaya a la capilla establecida cerca de la casa de la Sra. Pina Micali.
La Iglesia nunca ha reconocido oficialmente el “milagro”, pero nunca ha impedido a las personas ir a la capilla instalada cerca de la casa de la señora Pina Micali.
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