San José Obrero fue el esposo de María y la cabeza de la sagrada familia en la que nació por obra del Espíritu Santo Jesús, hijo de Dios. Él orientó sus vidas de acuerdo con algunos sueños con ángeles que llevaron los mensajes de Dios, convirtiéndose en una luz ejemplar de paternidad. Era un hombre muy tranquilo y humilde siempre cerca de su hijo en la fe, la obediencia y la disponibilidad. San José no sólo es el patrón de los padres de familia como “modelo sublime de la supervisión y de la providencia”, sino también el protector, de manera específica, de los carpinteros sino también de los pioneros y las personas sin hogar. De hecho, él era un hombre justo y un gran trabajador.
Oh bendito san José!
mi queridísimo guardián y especial protector,
hombre justo y paciente con un bondadoso corazón
y un alma noble y pura llena de virtud,
acudo en mi desesperanza ante ti a solicitar tu ayuda,
pon tus amorosos ojos en mi mala situación laboral
y pide a Dios Padre que con su infinita misericordia
derrame su Santo Espíritu sobre mi persona
y que por su Divina Providencia
me socorra en tan angustiosa situación.
San José, Patriarca y Jefe de la Sagrada Familia,
el mejor cumplidor de la voluntad de Dios Padre,
el más fiel esposo y padre adoptivo,
que con tu trabajo proporcionaste sustento a tu Familia,
por el amor que tuviste al Divino Niño y a la Virgen María,
Un trabajo serio, digno, estable y bien pagado
que me permita cubrir las necesidades de mi hogar,
un trabajo que me permita demostrar mis habilidades,
que me haga crecer como ser humano
y me sirva de relación con Dios nuestro Creador.
Tu que haces posibles las cosas imposibles
tu que conoces mis necesidades materiales y espirituales
Oh mi buen san José, no me abandones,
intercede ante Dios para que pueda obtener
lo que humildemente y de corazón solicito:
(pedir, con gran fe, lo que se quiere conseguir).
San José venerado y amado patrono mío,
tú que eres dispensador de las gracias del Rey de la Gloria
enséñame a alabar, adorar, amar y servir
a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo
y a la Santísima Virgen María
como tú, con tu entrega, supiste hacerlo;
ampárame, protégeme, cuídame, ayúdame,
Amèn.
Al reflexionar sobre los Magos, el Papa Francisco nos invita a no considerarlos figuras lejanas… Read More
Entre las enseñanzas más incisivas de Jesucristo, esta frase ocupa un lugar central. Es breve,… Read More
En su magisterio pastoral, Juan Pablo II insistió con fuerza en un punto a menudo… Read More
Juan Pablo II nos enseña que hay momentos de la historia personal y colectiva en… Read More
El amor de Nuestro Señor se revela tanto en el alma más sencilla, que no… Read More
Una humilde imagen custodiada con cuidado esconde una de las historias más sorprendentes de la… Read More