“¡Queridos hijos! Hoy los invito a dar testimonio de su fe en los colores de la primavera; que esta sea una fe de esperanza y valentía. Hijitos, que su fe no vacile ante ninguna situación, ni siquiera en este tiempo de prueba. Vayan valientemente con Cristo Resucitado hacia el Cielo, que es la meta de ustedes. Los acompaño por este camino de santidad y los pongo a todos en mi Corazón Inmaculado. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”
“¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para vosotros una exhortación a la conversión personal. Hijos míos, orad en soledad al Espíritu Santo para que os fortalezca en la fe y en la confianza en Dios, con el fin de que podáis ser testigos dignos del amor que Dios os regala a través de mi presencia. Hijos míos, no permitáis que las pruebas endurezcan vuestro corazón y que la oración sea como un desierto. Sed un reflejo del amor de Dios y testimoniad con vuestras vidas a Jesús Resucitado. Estoy con vosotros y os amo a todos con mi amor maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”
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