¡Oh mi Dios, donde estas que no te encuentro!,
No te veo en mí caminar,
He avanzado rápido por mi camino,
Y no percibo aún tu presencia.
¡Oh mi Dios!, cuanta angustia hoy me acompaña,
Mi fragilidad se empieza a desvanecer,
A mi lado veo al enemigo,
En mi vida solo encuentro peligro,
No puedo más, ven prontamente a ayudarme.
¡Oh mi Dios!, cuanta falta me hace creer en ti,
A ti no puedo engañarte,
He pretendido seguir otros rumbos,
He atesorado amigos equívocos,
De ti yo me he alejado.
Hoy abundan los problemas,
Tengo mil cuentas pendientes,
La adversidad y la zozobra son cada día mas constantes,
Todo a mí alrededor es caos y destrucción.
He navegado por mares secos,
Por caminos desiertos,
Por la oscuridad y por la fragilidad,
Cuando creo estar bien,
De ti me he olvidado.
Un bienestar que nada me aporta,
Una alegría efímera en mi vida,
El pecado y la perturbación me apartaron de tu lado,
Hoy me confieso ante ti.
Te pido que alejes de mí esta angustia,
Que mis afanes no me atropellen más,
Que pueda comprender que tú me amas,
Y entregarme sin dudar a ti,
Hoy es lo que deseo,
Quiero sentir tu paz,
Ayúdame y no me dejes,
Una vez más,
A ti humildemente vengo a buscarte,
Mi amado y buen Señor,
Amén.
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