Llegamos al tercer día del triduo en preparación a la solemnidad de la Santísima Trinidad. Con mucha gratitud, invocamos a la Santísima Trinidad haciendo sobre nosotros el signo de la cruz: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oh Dios Uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Tú que eres amor, compasión y bondad, ven a nuestro rescate en este momento de intenso sufrimiento por el que atraviesa toda la humanidad, debido a la pandemia de coronavirus. Ayúdanos también a superar la situación de crisis política, económica y social que enfrentan tantos países y pueblos, dándonos la fuerza de la unión y transformando nuestros corazones para que, por nuestros pensamientos, palabras y acciones, seamos presencia de paz, solidaridad y alegría para todos los que nos rodean. Sólo con tu gracia, oh Santísima Trinidad, podemos encontrar más vida, amor y esperanza y ser instrumentos de compasión para nuestro mundo. Amen.
DIOS-ESPÍRITU DE COMUNICACIÓN (Texto del Manual de comunicación SSpS, página 21) “El Espíritu Santo es el agente central de comunicación entre las Personas Divinas, entre los seres humanos y entre la Trinidad y la humanidad y viceversa. El Espíritu de amor es fuente de vida que genera comunión y hace realidad toda la acción evangelizadora de la Iglesia. Como Hermanas Misioneras Siervas del Espíritu Santo, somos llamadas a experimentar en profundidad el don de la comunicación como “cumplimiento” de la misión del Espíritu en el mundo y en la Iglesia.
El Espíritu Santo es quien nos da Sabiduría y Consejo para discernir qué comunicar y cómo. Nos da entendimiento y conocimiento para revelar el significado de situaciones y eventos, y su relación con el plan de Dios. El da Compasión y Temor del Señor para abrirnos a la voluntad de Dios en actitud de profundo respeto por su presencia manifestada en las personas y en toda la creación. Y finalmente, da Coraje y Fuerza para mantenernos fieles y consistentes con el mensaje que recibimos y profesamos, con todas sus consecuencias”. Para pensar y compartir El momento presente nos exige resiliencia y nuevas actitudes en nuestro ser y actuar misioneros. •
¿En qué medida experimentamos el amor del Espíritu Santo, en nuestra vida personal y lo comunicamos en la comunidad y en la misión?, ¿Cómo nos ayuda a ser resilientes?
Oraciones espontáneas
Padre Nuestro
Ante la luz del Verbo y el Espíritu de Gracia, Desaparezcan las tinieblas del pecado y la noche de la incredulidad; Y viva el Corazón de Jesús en los corazones de todas las personas. Amén. “Viva Dios Uno y Trino en nuestros corazones y en los corazones de todas las personas”
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