En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado.
Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.»
Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente.
Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; y a mi criado: “Haz esto”, y lo hace.»
Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.» Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.
Palabra del Señor
Puede interesarte -> Oración a la Virgen de Coromoto para una petición urgente y desesperada
Cuenta Instagram de la Luz de Maria -> Aquí
Criado en una familia campesina, en tiempos difíciles y de pobreza, Don Bosco aprendió muy… Read More
En el corazón de Teherán, una nueva estación del metro lleva el nombre de la… Read More
La Iglesia se prepara para un gesto de profundo significado espiritual. El papa León XIV… Read More
En el pensamiento de Benedicto XVI, algunas palabras logran revelar la esencia más profunda de… Read More
En el mundo moderno, donde a menudo prevalecen el individualismo y la soledad interior, las… Read More
Basta un solo día vivido de verdad con Jesús para encender en el corazón un… Read More