Te invitamos a hacer la oración durante nueve días seguidos, antes de dormir y con mucha fe y amor conseguir el milagro deseado.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
Oh santo Ángel que en la noche vigilas mis sueños y haces que sean buenos y tranquilos, tú que me proteges cuando llega la oscuridad, me das paz para que me sienta a salvo y recobre las fuerzas y descanse.
Hoy te doy gracias por estar siempre a mi lado, por ser mi defensor ante los ataques del maligno, por acompañarme y no desampararme ni de noche ni de día, y por ser mi buen intercesor ante nuestro Padre Santo.
Hoy acudo a ti, porque la intranquilidad ronda mi alma, por eso con verdadera humildad, quiero pedirte un favor especial… no dejes que la desesperanza inunde mi alma… por eso ayúdame a trasladar mis ruegos al Altísimo y pídele que tenga piedad de mí.
Ángel que nos das Paz en la noche, ahora más que nunca te necesito a mi lado, pues no sé cómo salir de tanto problema, escucha mi humilde ruego y llévalo ante el Señor, cuéntale lo mucho que necesito me tienda su mano poderosa y que me envíe su aliento y generosidad para que pueda arreglar mis conflictos y pesadumbres.
Ruégale en mi nombre por mis problemas, que son muchos y yo solo por mis medios no puedo remediarlos:
(decir ahora el problema o necesidad y la ayuda que se desea recibir)
No olvides mis súplicas bendito Ángel mío y consigue la ayuda que con tanta esperanza solicito, haz que recobre la ilusión y pueda obtener cuanto antes la solución a mis graves y difíciles necesidades para que la vida de los míos y la mía sean mejor.
Adorado Ángel, dile que perdone mis faltas, que lo amo con todas mis fuerzas, y que no quiero esta noche entregarme al sueño, sin sentir sobre mi alma la seguridad de su Misericordia.
Dale las gracias por ser tan generoso conmigo, por los favores concedidos y por los que sé me concederá.
Dale las gracias también, por ponerte a mi lado, mi Ángel de la Guarda.
Y a ti mi dulce Ángel, desde lo más profundo de mi corazón, te digo con amor que nunca te olvidaré, pues eres mi amigo cuando me siento desamparado, velas por mí durante la noche, me defiendes de los miedos, las dudas y los temores, y alejas de mí las inquietudes, pesadillas y malos sueños para que pueda descansar después de una dura jornada.
En tu nombre Señor, y con el Ángel de mi guarda a mi lado, estoy seguro que mi sueño será tranquilo, y al despertar tendré la ayuda que me hace falta para poder ser feliz, avanzar y prosperar.
Amèn
Credo, un Padre Nuestro, el Ángel de la Guarda, tres Ave Marías y tres Glorias.
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