Hoy 8 de Febrero la Iglesia recuerda a San Jerónimo Emiliani, conocido por cometer actos violentos y por su desenfreno en el sexo. Pero, tras ser encarcelado por sus enemigos, se convirtió a Dios y se entregó al cuidado de los huérfanos y enfermos.
¡Oh prodigiosísimo San Jerónimo!,
que durante vuestra vida mortal
y mucho más después
de vuestra gloriosa muerte,
os mostrasteis lleno de ternura
para con los enfermos,
especialmente con los niños,
obrando en su alivio maravillosos milagros.
Vos, que hicisteis brotar de seca peña
el agua prodigiosa y saludable
y abristeis para los que a Vos acuden
un manantial inagotable
de maravillas y gracias.
Os ruego me alcancéis la salud de:
(decir el nombre del enfermo)
por quien Os ruego,
para que experimente también él/ella
los beneficios de vuestra intercesión,
en la que pone todas sus esperanzas.
Amén.
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