Virgen Santísima, humildemente postrados a tus pies, imploramos tu intercesión para obtener del Señor el perdón de nuestras culpas, la conversión de los pecadores, la paz entre los pueblos y las familias cristianas, la exaltación de la Santa Iglesia y del Sumo Pontífice, Vicario de tu Hijo en la tierra.
Escucha, ¡oh Madre piadosa!, nuestras ardientes súplicas, y haz que con tu ayuda podamos conseguir la gracia que pedimos en la tierra y llegar un día a la eterna felicidad en el cielo.
Nuestra Señora de la Ayuda, ayúdanos!
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