Yo, pobre pecador afligido,
un alma que sufre en silencio,
un ser lleno de aflicción,
porque a nadie puede quejarse,
Mis ojos tristemente se posan en tu imagen
y derraman sentidas lagrimas a tus pies.
Si merecen tu clemencia
ponlos en el corazón de Jesús
y pídele que con su amor seque mi llanto,
que con su ternura sosiegue mi alma,
aclarando la densa nube que oscurece mi corazón.
Le ruego a la Santísima Madre,
a la Inmaculada Concepción,
que sea mediadora,
(pedir todo lo que se necesita).
Tiéndeme tu mano, amada santa mía,
te lo ruego de todo corazón,
no me abandones en estos momentos de agobio,
te suplico atiendas mis peticiones
pues tu tienes poder ante el Altísimo,
y por el rasgo que tuvo el Crucificado contigo
cuando desclavó su diestra y te dijo:
“Alcanzarás lo que me pidas”,
pide por todos lo que necesitamos ayuda.
Santa patrona de los endeudados,
necesitados y desvalidos,
atiende mis ruegos y dame urgente solución.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Rezar el Credo y la Salve.
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