Hay un arte olvidado: el de saber leer los signos del tiempo con la mirada del corazón. Jesús nos provoca a no vivir distraídos, a no quedarnos en la superficie de las cosas. Nos pide reconocer, dentro de lo que sucede, la voz de Dios que invita a elegir el bien, la verdad y la paz. El discernimiento no es un don para unos pocos, sino un camino cotidiano que nace de la escucha y de la luz de la fe.
Jesús parte de una imagen sencilla y concreta: los hombres saben prever el tiempo observando el cielo, pero no saben interpretar el tiempo espiritual, aquel que habla de conversión, de gracia y de misericordia. En el Evangelio del día del 24 de octubre, esta palabra se convierte en una llamada a no ser ciegos ante la obra de Dios en nuestra vida. Sabemos analizar mil cosas, pero a menudo no nos detenemos a escuchar la voz interior que nos llama al bien.
Evangelio del día, 24 de octubre: el tiempo de la conversión
Del Evangelio según san Lucas
Lc 12,54-59
En aquel tiempo, Jesús decía a las multitudes:
«Cuando ven una nube que se levanta por el poniente, enseguida dicen: “Va a llover”, y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, dicen: “Hará calor”, y así sucede. ¡Hipócritas! Saben interpretar el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo es que este tiempo no saben interpretarlo? ¿Y por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo? Cuando vas con tu adversario ante el magistrado, procura ponerte de acuerdo con él en el camino, para evitar que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo».
Jesús no habla de un futuro lejano, sino de un “hoy” en el que Dios nos visita. “¿Cómo es que este tiempo no saben interpretarlo?” es una pregunta que penetra en el corazón: cada día es tiempo de gracia, una oportunidad para levantarse, perdonar y comenzar de nuevo. El discernimiento espiritual no es un ejercicio teórico, sino un camino concreto hecho de decisiones, de pequeños sí cotidianos que abren el camino hacia la paz.
Reconciliarse en el camino
La parábola final es una invitación urgente a la reconciliación. “En el camino procura ponerte de acuerdo con él” —dice Jesús— porque la vida es un viaje breve, y cada paso hacia la paz es un paso hacia Dios. El verdadero discernimiento, en el Evangelio del día del 24 de octubre, consiste en no posponer el amor, en no encerrarse en el orgullo o el rencor, sino en hacerse instrumentos de perdón y justicia antes de que sea demasiado tarde.
Leer el tiempo con el corazón de Dios
Discernir los signos de los tiempos significa reconocer que Dios sigue hablándonos a través de la vida. Lo hace en los encuentros, en las pruebas, en los silencios y en los deseos más profundos. El Evangelio nos recuerda que la verdadera sabiduría no consiste en entenderlo todo, sino en dejarse guiar por la luz del Espíritu. Solo así elegimos lo que construye, lo que sana y lo que hace crecer el amor.
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