El 25 de noviembre Roma acoge una cita que une fe, tecnología y sostenibilidad. Un encuentro nacional que quiere dar a las entidades religiosas un papel de protagonistas en la transición energética.
El martes 25 de noviembre, de 15:30 a 17:30, en el prestigioso Palacio de la Cancillería en Roma, tendrá lugar el Congreso nacional dedicado a las Comunidades energéticas renovables (Cer) promovidas por las entidades religiosas. La iniciativa nace de la cooperativa RS Cer, entidad de la que Rete Sicomoro es socia fundadora, con el objetivo de acompañar a parroquias, diócesis, institutos religiosos, fundaciones y obras sociales hacia un nuevo modelo de producción y compartición de energía. La intención es clara: apoyar al mundo eclesial en dar un paso decisivo hacia formas sostenibles y comunitarias de gestión de los recursos.
Como informa la agencia SIR, el comunicado anuncia la presencia de destacados representantes de las instituciones y del mundo eclesial. Entre las intervenciones están previstas las del ministro Gilberto Pichetto Fratin, de mons. Emilio Nappa, del presidente de la Cism padre Luigi Gaetani y del ingeniero Paolo Arrigoni, presidente del Gestor de los Servicios Energéticos (GSE). La participación conjunta de gobierno, congregaciones religiosas y expertos califica el encuentro como un cruce estratégico entre políticas públicas, competencias técnicas y responsabilidad pastoral.
La iniciativa se presenta como plenamente coherente con la visión de Laudato si’ y con el compromiso de Papa Francisco con la ecología integral, una orientación reafirmada también por su sucesor, Papa León XIV. Las Cer representan, de hecho, un modelo en el que el cuidado de la creación, la cooperación comunitaria y el uso responsable de la energía se entrelazan. No se trata solo de una solución técnica, sino de un modo concreto de expresar la espiritualidad de la custodia y la corresponsabilidad.
Según se informa, RS Cer se presenta como un auténtico laboratorio eclesial que combina innovación tecnológica, sostenibilidad ambiental y participación. Junto a ella opera Ener Cer, presidida por Salvatore Di Palo, cuya función es facilitar la incorporación de las entidades religiosas dentro de las Comunidades energéticas. El recorrido propuesto sigue las líneas del Vademécum de la CEI, ofreciendo un marco claro para afrontar la transición energética con conciencia y concreción.
Un elemento central es la posibilidad, prevista por el Decreto Cer, de que las entidades religiosas accedan a la tarifa premio sin tener que realizar inversiones iniciales. Los recursos obtenidos pueden destinarse a intervenciones significativas: rehabilitación de inmuebles, actividades pastorales, proyectos educativos, lucha contra la pobreza energética y caminos de ciudadanía activa. En este sentido, las Cer se convierten en un instrumento que no solo reduce los costes energéticos, sino que libera recursos para la misión eclesial en el territorio.
El comunicado define las Comunidades energéticas renovables como “una forma de energía devuelta a la comunidad”. Una expresión que resume bien el proyecto: producir energía limpia para crear equidad, desarrollo y participación. Las Cer emergen así como una experiencia capaz de fortalecer los lazos comunitarios y apoyar caminos compartidos de responsabilidad y solidaridad.
Fuente: SIR
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