6 razones para honrar a la Virgen María

Nuestra madre tan querida merece nuestro respeto y más

 

A continuación, te presentamos siete razones por las que tiene sentido para ti y para mí que honremos a Maríadurante un mes:

1.- María es la primera y más perfecta discípula.

María fue la primera en escuchar la buena nueva, y la primera seguidora de Cristo. Las escrituras nos dicen que Ella, “conservaba y meditaba todas las cosas en su corazón” (Cfr Lc 2,19; 2, 51b) Ella es la custodia de la Palabra, de los momentos, acciones y milagros. Está atenta a todo lo que el Señor pronuncia y hace, y las medita, es decir, en el silencio y a solas, las profundiza en su corazón. Toda su vida se dedicó a Jesús, a asistirle y serle útil en cualquier forma que podía, para llevar a cabo su misión. Ella no fue afectada por el pecado original, pues fue inmaculada para poder albergar a un Dios que no tuvo contacto nunca con el pecado. Ella fue capaz de abrirse y entregarse perfectamente a la voluntad del Padre, llenándose por completo de su sabiduría.

“María, la Santísima Madre de Dios, la siempre Virgen… María es cantada y representada en la Liturgia como el «Trono de la Sabiduría»” (CIC n°721)

2.- María es la madre de Jesús.

María fue el instrumento elegido por Dios para la Encarnación de su Hijo amado, y su “Sí”, o Fiat, hizo posible que nuestro Señor se convirtiera en el Hombre-Dios que vino a traer esperanzas y Palabras de vida, y que por medio de la crucifixión nos salvó de la condenación eterna

3.- Ella es tu madre.

¡Es en serio! Ella realmente es tu madre. Ella es nuestra madre porque todos somos miembros del Cuerpo de Cristo. Ella es la Madre de la Cabeza de este cuerpo místico, por lo tanto, también es nuestra Madre y lo es desde que dio a luz a este cuerpo místico. En el momento en que dio su FIAT, se convirtió en nuestra madre a través de la gracia divina. Ella, sin duda alguna, aunque no pudo habernos engendrado a todos físicamente, si nos engendró espiritualmente.

“María es madre de Dios y madre nuestra… podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones: ora por nosotros… Y nuestra confianza se ensancha para entregarle desde ahora, «la hora de nuestra muerte»”(CIC n° 2667)

4.- María es la Madre del Rey

Jesús dijo de sí mismo que “aquí hay alguien que es más que Salomón”(Mat 12,42) ¿Cómo Salomón trató a su propia madre?, eso lo vemos en elprimer Libro de Reyes (2,19):  

“Betsabé fue a presentarse al rey Salomón para hablarle de Adonías. El rey se levantó, fue a su encuentro y le hizo una inclinación. Luego se sentó en su trono, mandó poner un trono para la madre del rey, y ella se sentó a su derecha”

Si Salomón, que era un rey terrenal, trató a su madre de esta manera, ¿cómo crees entonces que Jesús, el Rey de reyes, debió haber tratado a su propia madre, María, quien es la Madre del Rey?… Y Jesús es mayor que Salomón (Mat 12,42)

5.- Ella te ama más de lo que puedes imaginar.

¿Te imaginas todo lo que Ella hizo por ti? sufrió el horror de ver a su hijo torturado y azotado, coronado de espinas, verlo llevar una gran cruz hasta el Calvario, y luego verlo morir a través de una muerte espantosa, y sentir que a través de aquella lanza que atravesó el costado de su hijo, atravesaba y desgarraba también su corazón. Ella lo hizo por ti, por todos nosotros, porque entendió que la pasión y crucifixión de Jesús era la única manera de que a todos nos llegara la salvación. Ella te ama como ninguna madre humana jamás podría hacerlo.

6.- María es también tu Abogada.

Ella es la gran Auxiliadora, Socorro perpetuo, la gran Mediadora (CIC n° 969). Su trabajo, por así decirlo, comenzó en el momento en que ella concibió a Jesús en su seno y continúa hasta el día de hoy, y continuará por toda la eternidad.

“María es la orante perfecta, figura de la Iglesia. Cuando le rezamos, nos adherimos con ella al designio del Padre, que envía a su Hijo para salvar a todos los hombres. Como el discípulo amado, acogemos en nuestra intimidad (cf. Jn 19,27) a la madre de Jesús, hecha madre de todos los vivientes. Podemos orar con ella y orarle a ella. La oración de la Iglesia está como apoyada en la oración de María. Y con ella está unida en la esperanza” (CIC 2679)

Por todas estas razones y otras más, María merece que la honremos, no sólo durante el mes de mayo, sino por siempre…

¿Por qué crees tú que debemos honrarla?