“Nunca dejas de ser madre”

Ada tiene 98 años y hasta el año pasado había vivido siempre con su hijo Tom. Como este necesitaba más cuidados, en 2016 pasó a instalarse en una residencia. Pero el amor de madre fue más fuerte que la distancia.

Ada Keating dio a luz a Tom hace 80 años, cuando ella tenía 18. Lo crió junto a otros tres hijos, él fue a la escuela y se convirtió en un adulto pero decidió no casarse y seguir viviendo con ella. Ella trabajaba como enfermera auxiliar y él como pintor decorador. Así pasaron toda la vida, en Wavertree, un distrito del área metropolitana de Liverpool. Ahí han visto transcurrir la vida: desde la aparición de los Beatles en el Cavern Pub en 1961 y su salto a la fama mundial hasta las tarde-noches de sofá viendo su serie favorita, “Emmerdale”, un drama británico que comenzó a emitirse en el 1972 y está a punto de llegar a los 8.000 episodios. Parece que el mando de la televisión nunca ha sido un problema para Tom y Ada.

Su historia podría ser la de muchas casas, pero el año pasado las circunstancias cambiaron. Tom tuvo que ser trasladado a una residencia, Most View, en Huyton, porque requería cuidados especiales. Bastaron unos días para que tanto Ada como Tom notaran que no era suficiente la atención médica. Madre e hijo se echarían de menos y, sobre todo, Ada pensó que en esta vida no había concluido su papel de madre.

Una decisión importante

Así que, ni corta ni perezosa, Ada Keating dejó su casa de toda la vida y prefirió irse a vivir con su hijo.  “Ella me cuida muy bien”, afirma Tom.

Un año después, ambos se encuentran bien de salud y siguen juntos compartiendo conversación, juegos de mesa, programa de tele y sobre todo amor.

Cuando hace unos días una periodista de Liverpool Echo le preguntó a Ada por qué había decidido renunciar a la casa familiar y trasladarse junto a Tom a la residencia, ella no lo dudó un segundo: “Nunca dejas de ser madre”, dijo. Y de hecho, cada mañana sigue dándole los buenos días y cada noche deseándole que tenga un buen descanso.

Ada Keating
Fuente: aleteia

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