“¡Bájame, quiero caminar!”: el grito de un niño enfermo

San Juan Pablo II

Un gran santo, un hombre de Dios, que marcó la historia de la humanidad con su pontificado.

Muchos milagros ya se atribuyen a San Juan Pablo II. Uno de ellos se refiere a un niño de 9 años llamado David, que se encontraba en el hospital de Danzica.
Tenía cáncer de riñón y, según los médicos, ninguna esperanza de supervivencia.
Los médicos absolutamente no querían operarlo, considerando inútil cualquier intervención clínica, pero, solo por las peticiones insistentes de los padres, dolidos y todavía esperanzados, decidieron intentarlo.

Sin embargo, como lo habían predicho, la operación quirúrgica no solo no salvó al pequeño David, sino que empeoró la situación.
David estaba muriendo y sus padres solo podían orar por su alma inocente.

Rezaron juntos sobre la tumba de Juan Pablo II.

Luego, tuvieron una especie de presagio: decidieron llevar a David a la tumba del Papa Juan Pablo II, para rezar todos juntos por última vez.
Llegaron, por lo tanto, a San Pedro con la camilla, que llevaba a su hijo y, a las 17.40 del 29 de agosto de 2006 (como se documentó), ingresaron a la Basílica de San Pedro para llegar a la Cueva de los Papas.

David comenzó a orar intensamente, antes de que mamá y papá lo pusieran en la camilla.
A la salida de la Basílica de San Pedro, sin embargo, sucede algo extraordinario.
David dijo: “Bájame, quiero caminar!” Y, al decir esto, saltó de la camilla, como haría cualquier niño sano.
Entonces, comenzó a caminar, casi corriendo por la plaza, y pidió comer algo.

Los padres y David habían obtenido la gracia requerida por San Juan Pablo II y, incrédulos y agradecidos, vieron a su hijo recuperarse.

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