El mensaje profético de la Virgen a Sor Faustina Kowalska

En su Diario, la Santa de la Divina Misericordia cuenta la visión de la Virgen María y sus palabras proféticas.

El culto a la Divina Misericordia y la fiesta que se celebra el primer domingo después de Pascua, fueron queridas fuertemente por Jesús, quien los indicó a santa Faustina Kowalska (Głogowiec, 25 de agosto de 1905 – Cracovia, 5 de octubre de 1938) como una forma de aprovechar grandísimas gracias espirituales, donde se abren los canales de Su propia Misericordia.

Jesús se le apareció muchas veces a lo largo de su vida y le ordenó escribir un Diario que contenía todas las revelaciones que Él le hubiera confiado, para dar a conocer a todos la insondable Misericordia de Dios y difundir el culto.

El Mensaje de la Divina Misericordia

Jesús le explicó a la Santa cómo Su Misericordia era infinita e inconmensurable, que tenía un enorme deseo de que el mundo la conociera y experimentara sus gracias:

“Siempre que quieras alegrarme, habla al mundo de mi grande e inconmensurable Misericordia” (D. 83)

“Habla a los sacerdotes de mi inescrutable Misericordia. Deseo que ellos prediquen esta mi infinita Misericordia hacia las almas que han pecado. Que los pecadores no tengan miedo de Mí… Cuando un alma exalta mi pura bondad, Satanás se estremece de terror y huye a lo más profundo del infierno”

“Hija mía, di que soy el Amor y la Misericordia en persona. Cuando un alma se acerca a Mí con confianza la colmo con tanta abundancia de gracia, que ella no puede contenerla en sí misma y la irradia sobre las otras almas“.

La profecía sobre el fin de los tiempos y la Divina Misericordia

Nuestra Señora delineó para Sor Faustina un escenario de gran importancia: si el hombre se adhirió o no a la voluntad de Dios de dar a todos su misericordia, como último punto de apoyo de la salvación.

“Vi a la Santísima Virgen que me dijo: Oh, cuán agradable es para Dios el alma que sigue fielmente la inspiración de su gracia. Yo di al mundo el Salvador y tú debes hablar al mundo de su gran misericordia y preparar al mundo para su segunda venida. Él vendrá, no como un Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo. Oh, qué terrible es ese dia. Establecido está ya el día de la justicia, el día de la ira divina. Los ángeles tiemblan ante ese dia. Habla a las almas de esa gran misericordia, mientras sea aún el tiempo para conocer la misericordia. Si ahora tu callas, en aquel día tremendo responderás por un gran número de almas. No tengas miedo de nada, permanece fiel hasta el fin, yo te acompaño con mis sentimientos (Diario 635).” escribió Sor Faustina.

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