Estamos viviendo días atribulados, confinados en un miedo que nos esclaviza a los movimientos, parece que el cielo ya no nos protege y que la esperanza se ha acabado.
Dirijámonos al Señor del tiempo y de la historia, a nuestro Salvador, a nuestro libertador, para pedirle a Él, y sólo a Él, que guarde nuestro corazón, lo libere del miedo y de la angustia, lo haga estable al amor.
Jesús, por nuestro bien, tomaste nuestros pecados
y nuestras enfermedades sobre ti y
moriste en la Cruz para salvarnos y sanarnos, para darnos vida.
Jesús, crucificado, tú eres la fuente de toda gracia y bendición.
Ahora levantemos nuestros ojos y nuestra oración
por nuestra curación y por todos nuestros enfermos.
Jesús, ten piedad de nosotros.
Jesús, Tú que sufriste en la cabeza por la corona de espinas
y en la cara por las bofetadas.
Para estos dolores sana el dolor de cabeza,
La hematuría, la artrosis cervical, úlceras y cualquier enfermedad de la piel.
Jesús, ten piedad de nosotros.
Jesús, Tú que sufriste ojos manchados de sangre
y los cerraste muriendo por nosotros.
Para estos dolores sana las enfermedades de los ojos. Da visión a los ciegos.
Jesús, ten piedad de nosotros.
Jesús, en tu voz agonizante, suplicabas al Padre
que perdiera a tus asesinos y con tu oído casi muerto
recibías la oración del buen ladrón.
Para este tu amor entre sufrimientos,
cúranos de enfermedades en los oídos, la nariz, la garganta.
Dale la palabra a los mudos y la audiencia a los sordos.
Jesús, ten piedad de nosotros.
Jesús, a Ti que te clavaron las manos y los pies en la Cruz.
Esta es la razón por la cual tu dolor fue cruel
cura de parálisis, artrosis, reumatismo, de enfermedades, articulaciones y huesos.
Deja caminar al cojo y ayuda a los discapacitados
Jesús, ten piedad de nosotros.
Jesús, Tú que en las tres horas de agonía sufriste la sed,
la sofocación y luego moriste,
lanzando un fuerte grito, como loco por amor a nosotros.
Para los que sufren de sus dolores extremos
sana de enfermedades a los bronquios, pulmones, riñones, mente
y de cada tumor y enfermedad extraña. Levanta la muerte.
Jesús, ten piedad de nosotros.
Jesús, a Ti que te atravesaron con una lanza de tu lado,
mientras que tu cuerpo ya muerto estaba cubierto de llagas y sangre.
Para su Corazón traspasado y para su Sangre derramada hasta la última gota,
cúranos de enfermedades del corazón, pecho, estómago, intestino,
circulación sanguínea y sangrado. Cierra nuestras heridas
Jesús, ten piedad de nosotros.
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