El Monte Carmelo fue, desde los primeros tiempos, muy famoso en Palestina (hoy territorio israelí). En efecto, en él se retiraban hombres a honrar la Virgen Madre de Dios, aun antes de que naciera.
Luego continuaron su retirada cada vez más solitaria sobre el Monte Carmelo, pero cuando la espada de Mahoma sometió a Palestina, algunos apenas lograron salvarse escondiéndose en las cuevas.
Hacia el siglo XI, un piadoso sacerdote erigió una pequeña iglesia a la Virgen sobre las ruinas de una capilla anterior. Así comenzó la orden de los Carmelitas que luego fue aprobada por los Sumos Pontífices Honorio II y Gregorio IX.
Salve María, flor del Carmelo,
dulce consuelo del mortal,
guía a tus hijos, madre adorada,
a la morada celestial. (bis)
Desde los cielos, la Virgen bella
nuestra plegaria escuchó,
y compasiva cual tierna madre,
llena de gracia descendió.
Su voz divina en nuestras almas
vertió el aroma de su amor.
Y en rica prenda, de sus ternuras
su escapulario nos dejó. (bis)
Virgen del Carmen, reina del cielo,
nuestros acentos ven a oír,
porque tus hijos, tan sólo anhelan,
tu dulce nombre bendecir.
Solo anhelamos, junto a tu trono,
viendo tu rostro siempre vivir:
¡ Virgen del Carmen,
Madre querida
Guárdanos siempre
Junto a Ti!
Puede interesarte -> Julio es el mes dedicado a la Preciosa Sangre: la súplica ‘muy poderosa’ para ser recitada todos los días
Cuenta Instagram de la Luz de Maria -> Aquí
Al reflexionar sobre los Magos, el Papa Francisco nos invita a no considerarlos figuras lejanas… Read More
Entre las enseñanzas más incisivas de Jesucristo, esta frase ocupa un lugar central. Es breve,… Read More
En su magisterio pastoral, Juan Pablo II insistió con fuerza en un punto a menudo… Read More
Juan Pablo II nos enseña que hay momentos de la historia personal y colectiva en… Read More
El amor de Nuestro Señor se revela tanto en el alma más sencilla, que no… Read More
Una humilde imagen custodiada con cuidado esconde una de las historias más sorprendentes de la… Read More