
En el corazón de Teherán, una nueva estación del metro lleva el nombre de la Virgen María. Entre arte, fe y diálogo, un gesto que invita a reflexionar dentro y fuera de Irán.
El cardenal Dominique Joseph Mathieu, arzobispo de Teherán-Isfahán de los latinos, expresó su deseo de que quienes transiten por la nueva estación “Maryam-e Moghaddas” puedan sentir, bajo los párpados entrecerrados de Jesucristo y de la Virgen María, una mirada llena de amor. En esos bajorrelieves y en la estatua que será descubierta durante la inauguración, el purpurado ve un signo de Dios que sale al encuentro de los hombres y mujeres de todo el mundo, hermanos y hermanas de una misma casa común.
Teherán: la estación “Maryam-e Moghaddas”
La nueva parada del metro de Teherán forma parte de la línea 6, inaugurada en 2019. Con esta incorporación, la red alcanza 25 estaciones en más de 30 kilómetros. Las obras, iniciadas alrededor de 2015, enfrentaron grandes desafíos de ingeniería por el denso tejido urbano del centro de la capital. Está ubicada a 34 metros bajo tierra. La estación ocupa más de 11.000 metros cuadrados de superficie. Durante su construcción se excavaron más de 100.000 metros cúbicos de tierra. El acceso está cerca de un parque que también lleva el nombre de Santa María. A su lado se encuentra el centro cultural armenio y, justo enfrente, la iglesia de Saint Sarkis. Es la única iglesia de la capital abierta a todos, incluso fuera de las celebraciones religiosas.
Un diálogo entre símbolos
La iluminación y los colores sobrios buscan recrear la atmósfera pacífica de la iglesia vecina. En los bajorrelieves se integran elementos decorativos que unen la simbología cristiana con la tradición musulmana: textos coránicos, poesía persa e incluso frases del Imán Jomeini y del actual líder supremo. Así, la estación se convierte en un punto de encuentro entre culturas y credos.
El alcalde de Teherán, Alireza Zakani, señaló que la obra fue construida “para honrar a Santa María y demostrar la convivencia de las religiones divinas en Teherán”.
De mártir a Madre de Dios
El proyecto originalmente llevaba el nombre de un joven estudiante, Nejatollahi, martirizado durante las protestas estudiantiles de 1979. En el primer trimestre de 2025, las autoridades decidieron cambiar el nombre por el de “Maryam-e Moghaddas”, manteniendo entre paréntesis la referencia al mártir, cuyo nombre significa “Dios que salva”. El nuevo título une así el recuerdo del sacrificio humano con la figura de la Madre de Dios, símbolo universal de compasión.
Gratitud y presencia cristiana
Algunos interpretan la dedicación de la estación como un gesto de apertura y respeto hacia las minorías religiosas, especialmente la comunidad armenia, la más numerosa entre los cristianos en Irán. Otros, sin embargo, la consideran una operación de imagen ante las dificultades que todavía enfrentan las minorías.
Como muestra de agradecimiento, benefactores armenios donaron una estatua de piedra de 2,5 metros de altura que representa a la Virgen María con el Niño Jesús en brazos. Este gesto refuerza el carácter espiritual y cultural del lugar, que se presenta como un espacio de conexión no solo física, sino también humana.
Un nombre que une caminos
Para el cardenal Mathieu, las estaciones del metro son centros de conexión continua que permiten a miles de trabajadores llegar a su destino. Pero más allá del tránsito, los nombres también tienen poder. El nombre de una estación puede ser un punto de referencia. Despierta la curiosidad, fortalece los lazos y promueve nuevos encuentros. Bajo tierra, en el corazón de una ciudad diversa, una mirada de piedra acompaña a los viajeros. Les recuerda que el amor y la fe pueden cruzar fronteras y unir culturas.
Fuente: Asianews.it
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