Jesús te invocamos, por el poder de tu preciosísima sangre: ¡detén esta guerra!
El poder de la Sangre de Jesús: podemos invocarlo en los momentos más difíciles de nuestra existencia. ¡Él ya venció el pecado y redimió todas nuestras vidas! Debemos volvernos al Señor con fe, mucha fe, e invocar el poder de Su Sangre preciosa, para poner fin a esta guerra maldita que cada día está poniendo …





